Para mí sos lo más parecido a un par.
Alguien con quién se comparte un lenguaje común y único que se expresa en el fondo de cada encuentro. Comentarios no dichos que pensas que el otro sabe, emociones o tensiones ambientales que sabes que el otro percibe. Podes leer sus miradas, puede entender tus silencios.
No me considero muy intuitiva ni asertiva, excepto cuando se trata de vos. Quizás por eso peleó con esas partes tuyas que se alejan de lo que creo que es tu esencia. Porque tu esencia y la mía se parecen. No te dejo ser algo que se aleje de lo que soy, porque lo que soy sos, y viceversa (y yo jamás seria alguien que lleve un dije de corazón en una carterita diminuta de minita, como vos jamás serias alguien que ande en monopatín eléctrico.)
Agradezco cada momento de realidad donde nos expresamos auténticas. Me gusta sentir que no sos un personaje... vos (me) mostras partes que son oscuras de tu persona y escuchas mi oscuridad con atención y compromiso. Porque también somos nuestra peor versión, y es mejor conocerse que no hacerlo.
Par porque nos siento con percepciones, profundidades, intensidades increíblemente parecidas por más que la personalidad, el estilo y la elección de conceptos para explicar ideas sean sorprendentemente diferentes.
Agradezco muchas cosas de este vínculo pero quizás la que más presente tengo es que me permitiste experimentar, de nuevo, la amistad de a dos. No se en que momento mi forma de vincularme giro hacia los grupos... de joda, de facultad, de trabajo, con espacios de encuentro muy plurales.
Y de repente, después de años, volví a tener complicidad e intimidad en un vínculo que no es sexo-afectivo y sin embargo resulta, exageradamente, superior. Entonces recordé lo mucho que me gustaba, porque si, soy celosa y me gusta que algo sea solo mio (aunque en realidad sea nuestro.)
Me siento victoriosa cuando se trata de vos. Porque te cale. Entre pese a tus dudas, aunque no estabas disponible. Sabía que tú frío no era todo. Había más. Y me gustó jugar a tener que ganarlo.
También hubieron cosas que me lastimaron. Palabras y acciones que no esperaba, aunque tienen sentido. Porque también sos un montón de cosas que no me gustan y me duelen. Sos cosas que no entiendo y que no quiero preguntar porque se que no queres hablarlas. Probablemente tampoco las entendes.
Pero te perdono, te perdono por todo lo que nunca vas a pedirme perdón.
¿Eso es amor?
¿Qué pensarás de mi?
¿Qué te haré sentir?
¿Tendrás la valentía para hacerte cargo, aunque sea en lo imaginario?
Se que si.
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