Arruguitas que son ríos de los ojos,
cuentan miles de historias,
las mismas que me contabas vos.
Recuerdo por siempre esos encuentros fugaces,
tu comida,
tu complicidad,
tus regalos.
Me quede con tu campera y te llevo conmigo siempre que puedo,
te invito a tomar el te,
o comer papitas con huevo frito,
¿Podes volver?.
Algunos días te pienso primero y te lloro después.
otros días al revés.
¿Me ves?
que bronca haber llegado tarde a tantas cosas.
Siempre fuiste un consuelo,
un aliado,
me enseñaste otras opciones para combatir el odio,
y al final fuimos vos y yo contra una familia de gorilas.
Gracias por tu herencia,
tu firmeza, el odio a la tibieza,
el vivir simple, el amor por las plantas,
la presencia, la autonomía.
Te extraño abuelo.
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